Autoeficacia: la creencia de que “podemos hacer” que permite a las personas cambiar sus estilos de vida.

Por Ralf Schwarzer, Freie Universität Berlin (Alemania) y SWPS University of Social Sciences and Humanities (Polonia)

Cambiar el comportamiento a menudo puede ser deseable pero difícil de hacer. Por ejemplo, dejar de fumar, comer de manera saludable y seguir un régimen de ejercicio físico requiere motivación, esfuerzo y persistencia. Si bien muchos factores psicológicos desempeñan un papel en el cambio de comportamiento, la autoeficacia es uno de los más importantes.

¿Qué es la autoeficacia y qué hace?

¿Alguna vez le ha resultado difícil abstenerse de beber alcohol cuando sale a cenar? Aunque puede creer que no beber es lo correcto, puede que le resulte difícil controlarlo. Este sentimiento de dificultad indica una baja autoeficacia para abstenerse del alcohol. La autoeficacia es la cantidad de control personal que esperamos tener sobre un comportamiento en situaciones difíciles. Es una creencia optimista en nuestra propia capacidad para enfrentarse a desafíos nuevos o exigentes. Si creemos firmemente que podemos dominar una tarea próxima (es decir, tener una alta autoeficacia), entonces es probable que trabajemos para lograrla. Si nos sentimos confiados de que podemos superar una amenaza o desafío venidero (por ejemplo, un examen), entonces es más probable que nos enfrentemos a esa ameza antes que evitarla. Por el contrario, si tenemos dudas sobre nosotros mismos (es decir, baja autoeficacia), podemos dudar en cómo actuar. Por lo tanto, la autoeficacia guía los cambios de comportamiento y apoya un funcionamiento óptimo.

¿Qué nos dice la investigación sobre el cambio de comportamientos de salud?

Las revisiones indican que la alta autoeficacia predice el compromiso con varios comportamientos de salud importantes, entre ellos el abandono del hábito de fumar, el control de peso, el uso de anticonceptivos, el abuso de alcohol, la ingesta de frutas y verduras, el uso de hilo dental y la práctica de actividad física. Además, los estudios de intervención indican que el aumento de la autoeficacia conduce a mejoras en el comportamiento (por ejemplo, conductas alimentarias y actividad física). En conjunto, estos hallazgos indican que los individuos necesitan cierta cantidad de autoeficacia para emprender comportamientos de salud importantes y lograr los resultados deseados (por ejemplo, pérdida de peso).

Dado que la autoeficacia es claramente importante cuando se guía a las personas hacia el cambio de comportamiento, quedan dos preguntas clave: ¿Cómo podemos saber si alguien tiene autoeficacia alta o baja? ¿Y qué podemos hacer para aumentar la autoeficacia cuando es baja?

¿Cómo podemos evaluar el nivel de autoeficacia?

La forma más común es pedir a las personas que avalen ciertas afirmaciones. Una regla sugerida para la evaluación de autoeficacia específica de un comportamiento es: “Estoy seguro de que puedo … (realizar una acción), incluso si … (una barrera)”. Un ejemplo de una declaración de autoeficacia es: “Confío en que puedo saltarme los postres incluso si mi familia continúa comiéndolos”. Se han desarrollado escalas de autoeficacia para medir todo tipo de comportamientos de salud. Algunas escalas breves para evaluar la autoeficacia para la dieta, el ejercicio, el uso de protector solar, el uso de hilo dental, la higiene de las manos y el consumo de alcohol se pueden encontrar aquí y aquí. Al evaluar la autoeficacia, es importante tener en cuenta que la baja autoeficacia para un comportamiento no implica una baja autoeficacia para un comportamiento diferente. Por lo tanto, la autoeficacia debe evaluarse en relación con cada comportamiento de forma específica.

¿Cómo podemos aumentar la autoeficacia?

La mayoría de las intervenciones para mejorar la autoeficacia pertenecen a cuatro fuentes de información que forman una jerarquía. Primero, por encima de esta jerarquía, las creencias de autoeficacia pueden mejorar a través de los logros personales. Para fomentar estas experiencias de dominio, puede guiar a los clients/pacientes a realizar pequeños pasos que probablemente se logren con éxito. Luego puede proporcionar comentarios positivos para reforzar esta experiencia de dominio, y alentar a la persona a dominar también los pasos posteriores más desafiantes. Dichas tareas graduadas pueden ser útiles en entornos clínicos como la fisioterapia (por ejemplo, hacer una progresión gradual en ejercicios de equilibrio y fuerza) o la terapia de comportamiento cognitivo para las fobias.

La segunda fuente de autoeficacia es la experiencia indirecta, u observar a otros. Cuando los individuos son testigos de que otras personas (similares a ellos) dominan con éxito una situación difícil, la comparación social y la imitación de la conducta pueden fortalecer las creencias de autoeficacia. Imagina que estás en el proceso de dejar de fumar, pero tu pareja no puede dejar de hacerlo debido a la baja autoeficacia. Posteriormente, trate de aumentar la autoeficacia de su pareja avanzando a través de pequeños pasos, revelando sus propias barreras e intentos de afrontamiento del problema, demostrando cómo supera las situaciones de ansiedad, expresando sus creencias optimistas, etc. Por lo tanto, como un modelo de afrontamiento autoeficiente y auto-revelador puede marcar la diferencia: puede mejorar la autoeficacia en otra persona cuando se comunica abiertamente con ella sobre cómo hacer frente a los “antojos” y cómo domina una variedad de situaciones difíciles en las que las tentaciones parecen sobrepasarle.

En tercer lugar, y con menos fuerza, las creencias de autoeficacia también pueden cambiarse mediante la persuasión verbal. Por ejemplo, podría asegurar a sus clients/pacientes que pueden adherirse a un nuevo régimen dietético exigente, debido a que son competentes para ello o que son hábiles para planificarse. O bien, podría decirle a esta persona que tiene todo lo necesario para tener éxito en todo lo que haga. Estos tipos de persuasión pueden fortalecer la autoeficacia para gestionar con éxito la tarea en cuestión.

La cuarta fuente, la percepción e interpretación de la excitación fisiológica, es menos relevante en las intervenciones de comportamiento de salud. Sin embargo, uno podría dirigirse a esta fuente de autoeficacia preparando a los clientes para un posible malestar fisiológico al iniciar nuevos comportamientos de salud (ansiedad durante los intentos de dejar de fumar, dolores musculares o agujetas después de inciarse en la actividad física, etc.), que pueden ayudar a reducir las recaídas tempranas.

En conclusión, la autoeficacia es una creencia significativa y cambiante que es importante para iniciar y mantener conductas saludables. Cuando la autoeficacia es baja, tomar medidas para aumentarla puede ayudar a las personas a cambiar su comportamiento.

Recomendaciones prácticas:

  • Evaluar la autoeficacia. Cuando plantee un posible cambio de comportamiento de salud con un paciente o cliente, evalúe su autoeficacia para el posible cambio. Esto se puede hacer usando un cuestionario o preguntando acerca de su confianza para adoptar el nuevo comportamiento en situaciones difíciles específicas.
  • Intervenir para aumentar la autoeficacia. Si una persona tiene poca autoeficacia, intente apuntar a una de estas fuentes de autoeficacia con su intervención de cambio de comportamiento:

○ Fomentar experiencias de dominio. Trabaje con la persona para ayudarles a estructurar sus esfuerzos para cambiar, de modo que puedan lograr pequeños éxitos con el nuevo comportamiento temprano y con frecuencia.

○ Identificar experiencias vicarias. Use testimonios personalizados o ayude a la persona a identificar modelos a imitar (similares a ellos mismos) que hayan tenido éxito con el nuevo comportamiento.

○ Persuadir. Hazle saber a la persona que crees en sus habilidades y que tienen lo que se necesita para cambiar.

Traducido por Luis García-González y Alberto Aibar Solana.

Contar historias sobre el cuidado de los demás.

Por Irina Todorova, Health Psychology Research Center en Sofia, Bulgaria.

Cuidar del envejecimiento de los seres queridos, que quizás tengan una salud delicada, puede ser una experiencia complicada y confusa siendo gratificante y frustrante a la vez. La ciencia médica está ayudando a las personas a vivir vidas más largas y sanas, y en algunos casos puede frenar el deterioro cognitivo que con frecuencia viene con la edad. La forma en que las familias cuidan a los miembros mayores, así como el significado del envejecimiento, la demencia y el cuidado, varía según los contextos culturales. La mayoría de las personas están envejeciendo en el hogar como miembros de sus comunidades, lo cual tiene beneficios psicosociales para las personas mayores y para las diferentes generaciones de miembros de la familia. Al mismo tiempo, el cuidado de las personas con problemas de salud se acompaña de esfuerzo físico, tensión psicológica, dolor relacionado con la pérdida continua y, posiblemente, dificultades financieras para el cuidador.

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La motivación y los primeros pasos hacia la actividad física

Por Keegan Knittle, University of Helsinki, Finland

Aquí va una historia típica en la atención primaria: un individuo que claramente podría beneficiarse de hacer más actividad física entra en la consulta. Hablamos sobre su (in)actividad física y, al final, acepta que no está motivado para cambiar su actitud. ¿Qué se supone que debe hacer el médico? ¿Cómo podemos motivar a esta persona para que al menos se plantee cambiar su comportamiento a mejor? O mejor todavía, ¿cómo podemos ayudarle a conformar buenas actitudes para ser activo?

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Intervenciones de la psicología positiva en el trabajo

By Alexandra Michel, Federal Institute for Occupational Health and Safety, Germany and Annekatrin Hoppe, Humboldt Universität, Germany

Los trabajadores pasan la mayor parte de su día en su puesto de trabajo. Por ello, no resulta sorprendente que la reducción de obligaciones y el aumento de recursos (por ejemplo, autonomía, apoyo social, autoeficacia…) en el trabajo sean importantes para promover un equilibro en su vida laboral, bienestar y salud. A lo largo de los últimos años, algunas investigaciones han examinado no sólo las maneras de promover dichos recursos para solventar las consecuencias negativas del estrés en el trabajo, si no que también han tratado de promover estrategias para mejorar el bienestar de los empleados en sus puestos de trabajo. Especialmente, la introducción de intervenciones de la psicología positiva en el puesto laboral es una nueva vía en el campo de la psicología de la salud ocupacional. Las intervenciones de la psicología positiva se centran en construir estrategias y prevenir la pérdida de recursos, así como en incluir actividades cuyo fin sea cultivar sentimientos, comportamientos y pensamientos positivos. En este post del blog, remarcaremos tres enfoques que pueden ayudar a los trabajadores a construir sus propias herramientas para fomentar el bienestar en sus trabajos.

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Charlas con el paciente: Lo que el medico dice claramente y el paciente claramente no entiende.

Por Anne Marie Plass, University Medical Center of Göttingen, Germany

Hace algún tiempo, un dermatólogo que trabaja como especialista en psoriasis (un trastorno crónico de la piel) en un hospital universitario, se quejó de muchos pacientes que no se adhieren a la terapia, aunque se haya establecido un objetivo mutuo y se haya tomado una decisión compartida.

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¿Que pasa con la medicación cuando se van a casa?

Por Kerry Chamberlain, Massey University, Auckland, Nueva Zelanda.

¿Qué hace la gente con los medicamentos cuando vuelven a casa? Sorprendentemente, existen muy pocas evidencias que hayan intentado responder esa pregunta. Sin embargo, es importante destacar que la mayoría de los medicamentos se consumen en el hogar bajo el control del consumidor. Los medicamentos recetados están regulados, pero una vez prescritos y recogidos, se presupone que se toman según las indicaciones. Las personas también pueden acceder y usar una amplia gama de medicamentos de venta libre (e.g., para aliviar el dolor), medicamentos alternativos (e.g., preparaciones homeopáticas) y otras preparaciones relacionadas con la salud que son medicamentos menos obvios (e.g., suplementos dietéticos, bebidas probióticas). Sin embargo, debemos tener en cuenta que el acceso a todas las formas de medicamentos puede variar considerablemente entre países.

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¿Cómo establecer metas que funcionen?

 

Por Tracy Epton, Universidad de Manchester, Reino Unido

 

La fijación de objetivos es una técnica popular

Existen muchas técnicas diferentes que se pueden usar para cambiar el comportamiento (93 según un estudio reciente). La fijación de objetivos es una técnica bien conocida que la mayoría de la gente ha utilizado en algún momento. La organización de objetivos utiliza la fijación de objetivos (por ejemplo, ‘Alcohol Concern’, una organización benéfica del Reino Unido, pidió a las personas que establezcan un objetivo para dejar de beber durante el mes de enero), como parte comercial de los programas de pérdida de peso e incluso en aplicaciones sobre fitness. Una revisión reciente analizó 384 pruebas sobre la efectividad en establecimiento de objetivos en una variedad de campos diferentes para ver si el establecimiento de objetivos realmente funciona, qué tipos de objetivos funcionan mejor y si la fijación de objetivos funciona para todos.

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Autorregulación de la teoría a la práctica: apoyando los objetivos de tus pacientes para la consecución del cambio

Por Stan Maes & Véronique De Gucht, Universidad de Leiden, Holanda

En las últimas décadas, el papel de los individuos dentro del sistema de salud ha evolucionado desde el ‘cumplimiento de regímenes médicos’, lo que implica obediencia; hacia la ‘autogestión’, lo cual denota responsabilidad en el control de la propia salud o enfermedad. Este hecho ha progresado recientemente a raíz de la idea de ‘autorregulación’, un proceso sistemático que implica la fijación de metas personales saludables y de la dirección del comportamiento para alcanzar estos objetivos. Para ilustrar el proceso de autorregulación continua, hemos elegido la imagen antigua de un ‘Ouroboros’ (una serpiente comiendo su propia cola) para acompañar a este post.

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Muévete más, siéntate menos en el trabajo: no nos sentemos para hablar sobre esto.

Por Stuart Biddle, University of Southern Queensland, Australia

Estoy escribiendo este blog el día de San Valentín. Los servicios asistenciales de promoción de la salud en Australia, Bluearth, ha producido algunos videos divertidos que animan a un menor uso de la silla “rompiendo la relación con la silla” (como si  rompieras con tu pareja, ver vídeos aquí). ¿Cuál es la cuestión aquí? Esencialmente, con cambios en la forma en la que muchos de nosotros trabajamos, nos sentamos demasiado y esto ha demostrado ser negativo para nuestra salud. Por ejemplo, mucha gente va conduciendo hasta el trabajo, se sienta en su despacho la mayor parte del día, conduce de vuelta a casa y se sienta en frente de la televisión o del ordenador la mayor parte de la tarde. El espacio de trabajo, por lo tanto, es apropiado para un cambio de comportamiento saludable. Pero con semejante comportamiento habitual como es el sentarte, normas sociales tan fuertes, así como el diseño ambiental que favorece menos el movimiento junto a confortables y gratificantes asientos, ¿cómo podemos cambiar algo?

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Fuerza de voluntad contra tentaciones no saludables – Alerta spoiler – la fuerza de voluntad pierde casi siempre.

Por Amanda Rebar, Central Queensland University, Australia
No será sorprendente que la evidencia muestre que las personas no siempre se comportan de la mejor manera para su salud a largo plazo. Por ejemplo, la mayoría de la gente es consciente de que el ejercicio es bueno para su salud física y mental, pero comparativamente cada vez menos personas hacen ejercicio regularmente. Cuando una persona tiene la intención de comenzar a hacer ejercicio, solo hay un 50% de probabilidad de que realmente lo haga. Esas son las mismas probabilidades que cuando lanzas una moneda al aire! ¿Alguna vez has pensado en por qué a pesar de las mejores intenciones de la gente, se entregan a un comportamiento no saludable? Existe una perspectiva cada vez más creíble y popular entre la ciencia de la psicología de la salud sobre cómo el comportamiento de las personas está influenciado por dos sistemas. Estos modelos de proceso dual ofrecen un punto de vista refrescante sobre cómo ayudar a las personas a vivir estilos de vida saludables sin que ello requiera una batalla constante de la fuerza de voluntad contra tentaciones no saludables.

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